26.11.05

Don Quijote y la modernidad cinematográfica

La novela adelanta muchas técnicas de los movimientos de vanguardia

'Don Quijote y la modernidad cinematográfica' es el asunto de análisis y debate de la quinta sesión del ciclo que la Fundación Marcelino Botín dedica a analizar las incursiones cinematográficas en la novela de Cervantes. Antonio Santos utilizará trabajos de Orson Welles, Jean-Luc Godard y Franklin J.Schaffner, para establecer una oposición cinematográfica (clasicismo y modernidad) y temática (el discurso de las armas y de las letras).
Paradigma de obra moderna, son asimismo numerosos los puntos en los que la gran novela cervantina anticipa rasgos de la modernidad cinematográfica. En primer lugar se debe destacar la multiplicidad de los puntos de vista, lo que coincide con la gran diversidad de voces narrativas que el relato encierra. Además de repartirse la narración entre Cervantes y el fingido historiador Cide Hamete Benengeli, son numerosos los personajes que cuentan en primera persona sus propias aventuras (el relato del cautivo, la historia de Cardenio o el propio Quijote cuando refiere sus peripecias en la Cueva de Montesinos). Otros muchos narran tramas ajenas, en tercera persona (las bodas de Camacho), representan ficciones (el retablo de maese Pedro) o sencillamente leen relatos ajenos por completo a la trama principal (El curioso impertinente).La estructura caleidoscópica de la novela fuerza a que su acción central se vea continuamente alterada e interrumpida por nuevas historias que se cruzan y entretejen con aquélla. Respondiendo a esta dinámica, la sucesión de tan diversas voces narrativas produce rupturas continuas en el flujo narrativo. Y en ocasiones esto se hace de forma extraordinariamente abrupta. Es una gran audacia interrumpir una aventura en su momento álgido -el duelo entre don Quijote y el vizcaíno- para insertar una advertencia sobre el punto de vista narrativo: en este momento se nos desvela que toda la historia procedía de un fingido cronista árabe.Una vez concluido aquel prolongado inciso, se reanuda la acción de la novela. Pero además, como se recordará, el combate quedaba suspendido en un congelado, con los dos contendientes espadas en ristre. Es éste un artificio cinematográfico característico del cine, que proporciona un mecanismo de suspensión fundamental en películas como 'Paris qui dort', 'Los visitantes de la noche', 'Orfeo', 'La jetée' o 'El año pasado en Marienbad'. Pero además contribuye a subrayar momentos particularmente intensos: un expresivo congelado sobre el rostro desorientado de Antoine Doinel clausura 'Los 400 golpes'. También Víctor Erice utiliza el congelado, con extraordinaria discreción en el salto a la hoguera en 'El espíritu de la colmena'.
Don Quijote fascina a escritores y cineastas de todos los tiempos porque, entre otras razones, sus aventuras invitan de continuo a la fabulación. Además se trata de un texto abierto que, contraponiendo el mundo real y el ficticio, alterna coherentemente el realismo narrativo con las técnicas reflexivas: aquéllas en las que, por medio de diversos recursos estilísticos, el autor descubre el artificio que subyace tras la construcción literaria. Otro tanto sucede con experiencias cinematográficas innovadoras como son el cine ojo -'El hombre de la cámara'-, las sinfonías urbanas a semejanza del Berlín de Walter Rhuttmann, el 'cinema verité' o algunas películas de Godard. Todos estos ejemplos, que cuentan con el precedente quijotesco, demuestran cómo el realismo y la reflexividad -sea literaria o cinematográfica- pueden convivir estrechamente.
En la novela de Cervantes las relaciones del hidalgo con la ficción adoptan multitud de formas y de variantes. Una de las mejores la depara el episodio del retablo de maese Pedro. No pasaremos por alto que, en el curso del espectáculo de marionetas, su autor, intérprete y narrador desempeña una función similar a la que los comentaristas realizaban en el cine mudo. Pero además este episodio nos interesa por la relación extrema que, en su curso, el lector y el espectador mantienen con la obra. En particular, habremos de señalar cómo en este episodio don Quijote se transforma en precursor directo de los personajes que, en numerosas películas, confunden la realidad con la ficción. Algunos de ellos llevan la confusión hasta el punto de traspasar la frontera, para tratar de establecer contactos con el mundo ilusorio.
Todo es mentira en las películas, decía la niña Isabel en 'El espíritu de la colmena'. Pocos minutos atrás, el mago-presentador que precedía a la proyección de 'El doctor Frankenstein' había advertido que no se debe tomar demasiado en serio lo que se va a ver en la pantalla. A su vez Cervantes nos aconseja, en diversos pasajes de su novela, que no demos excesivo crédito a lo que en ella se cuenta. En particular el narrador pone en duda la autenticidad de algunos episodios, que son tenidos por apócrifos. Pero además se recuerda que el supuesto historiador que recogió las crónicas quijotescas, el arábigo Cide Hamete Benengeli, de nombre ya de por sí paródico y enmascarado, proviene de una nación de mentirosos y falsarios.Todo es falso, y a pesar de ello, o precisamente por esto mismo, sus ficciones nos cautivan al descubrir realidades paralelas, como le sucedió al hidalgo manchego. Una de las señas características de este tipo de relatos proviene de crear sobre el lector o el espectador la sombra de una duda, la incertidumbre de si aquello que estamos leyendo o presenciando es auténtico o si es producto de una ficción, de un ensueño.Muchos personajes literarios y cinematográficos, con don Quijote a la cabeza, confunden de continuo ambas categorías. Es el caso de relatos posmodernos como 'Léolo' (Jean-Claude Lauzon, 1993), cuyo protagonista asegura: «porque sueño, no lo estoy; porque sueño, yo no lo estoy. Como sueño no estoy loco».

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